Como bien sabéis, este año hemos optado por probar un nuevo modelo en clase, La Flipped Classroom, o clase invertidad. Para que sepáis cuál es su estructura, os presento un poco de que se trata seguidamente.
La Flipped Classroom, o clase invertida, es un modelo no una metodología. Este tiene sentido aplicarlo en el siglo XXI gracias a las innovaciones tecnológicas que hay. Se trata de invertir la clase, es decir, que los niños en casa puedan conocer el temario mediante diversas herramientas 1.0 y 2.0 así como hacer actividades para que posteriormente la maestra pueda focalizarse en los errores o en hacer actividades prácticas individuales o en grupo, y fomentar el aprendizaje significativo. Es decir, hay un trabajo fuera del aula pero este se focaliza en los alumnos no en los contenidos.
Los beneficios son que se puede trabajar desde los errores que hacen los alumnos y sobre estos conocimientos previos hacer una actividad para mejorar la comprensión. Permite trabajar desde la práctica y no tanto sobre la teoría. Permite una evaluación formativa del proceso de aprendizaje. Además, este método motiva a los alumnos y permite desarrollar un alumno competente atendiéndose a sus necesidades y ritmo de aprendizaje.
Para este método, las nuevas tecnologías son importantes pues estas son las que nos permiten que los alumnos puedan realizar los deberes y también permite que haya un aprendizaje mediante la vista y no solo por el oído.

